Paseo: Lectura de borra de café.

 Salí a pasear por Buenos Aires, en mi camino por villa crespo a Querida Rosa (Aráoz 568), fui con una amigas. Sin hacer reservación y con una fila bastante extensa, la espera fueron veinte minutos pero escuchamos que se extendía hasta cuarenta en la hora punta de la merienda. Pedimos primero unos té fríos, con algunas cosas armenias para comer. Hablamos, nos reímos y pasamos el momento tan esperado, el café armenio (soorj). 

Para un visitante, el soorj parece simple: una pequeña olla de cobre, una taza diminuta, un líquido negro espeso con posos en el fondo. Pero la sencillez engaña. En Armenia, cómo tomas el café, con quién lo tomas y cómo lo llamas tiene un peso social y político que va más allá de la cafeína.

Soorj (pronunciado más cercano a “soorzh”) es la palabra armenia para el café. La bebida se elabora por el mismo método que lo que se llama café turco, café griego, café árabe o café bosnio en un amplio arco de culturas: café molido fino hervido en un pequeño cezve de cobre o latón con agua, servido sin filtrar. Los posos se asientan en el fondo de la taza; tomas del líquido de arriba, paras antes del sedimento y —si así lo decides— le das la vuelta a la taza boca abajo sobre el platillo y esperas a que los posos formen un paisaje de símbolos para la lectura de la fortuna.- Extracto de Armenia-spirit.


Este se prepara en la puerta del local, con la arena caliente y los empleados haciendo miles de café al día. Es muy interesante pasar a verlos, te hablan y te cuentan más información sobre la molienda y el preparado. Es un café intenso de buen cuerpo, diría que es único en su textura y sabor, bastante amargo. Incluso con azúcar, te queda un gusto intenso, la canela le agrega mas intensidad al sabor. 

Luego de tomar el café, intencionado durante la sesión, sujetamos con ambas manos la parte inferior, colocamos el platito arriba y lo damos vuelta dejando los pulgares sujetando el plato... no sé si me explique bien, pero ellos te explican mejor durante el proceso. De ahi, esperas... Quizás media hora, una hora a que sea tu turno. Vale la pena, créeme. No te impacientes, lleva una buena compañía para que las esperas sean amenas.  

Taza volteada

Una de las chicas, te viene a buscar. Te sentas con ellas en la calle, no te podría importar menos este detalle, y te leen el café. Podes preguntar, pero yo prefiero que me digan que leen y de ahi, vamos resolviendo sobre la marcha. La lectura dura poquísimo, apenas unos minutos, pero te deja una sensación de enojo y alegría, o tristeza. En mi caso, no se han equivocado con las predicciones, pero me dejan un espacio de bronca por ese futuro que pasa a un aceptación para trabajar en ello. 

El futuro es eso, que va mas allá de un café, esta en cada pequeña acción y café de todos los días. 

Recomiendo muchísimo esta experiencia, pero anda con preguntas claras. Amor, trabajo, fortuna... La sesión
se paga aparte además de los consumibles. No es algo de todos los días, pero al menos dos veces al año me tienen como relojito para leerme el futuro. 


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